Imprimimos con devoción tu petición, tratando cada palabra con el respeto que merece tu fe.
En el Tepeyac, tu petición será depositada personalmente por uno de nuestros voluntarios en el lugar destinado a las súplicas, muy cerca del sagrado ayate de San Juan Diego. Capturaremos este momento sagrado en fotografías como testimonio de nuestra misión
Tan pronto como realicemos nuestra visita, recibirás en tu correo electrónico las fotografías de tu petición en la Basílica, un recuerdo tangible de que tu súplica descansa bajo el manto de Nuestra Madre.